El poder de la celebridad: El Prestige o el mundo que no queremos

Un aniversario infeliz y de amargos recuerdos.

Tener memoria te ayuda a advertir y a tratar de evitar que las historias malas se repitan. A mediados del mes de noviembre se cumplen diez años de uno de los mayores vertidos de petróleo que afectaron frontalmente a las costas de Galicia (NW de España). Sólo la sociedad civil ha estado a la altura de la catástrofe. Desarrolló un plan de contingencia llamado “generosidad” que dejó al descubierto la ineficacia del Estado. Ya se sabe, mientras tantos poderes y tantos expertos deciden, el mar se muere y los pescadores artesanales también, una de sus víctimas más frágiles. Y, hablando de poderes, hablemos del poder de la celebridad. El barco se llamaba “Prestige. Muchas superestructuras son bautizadas con esos pretenciosos nombres. Algo que contrasta con los de los pequeños barcos de pesca. Dos mentalidades opuestas, la de los nombres propios y la de los nombres auténticos, pues decidir un nombre puede reflejar propiedades y atributos acerca del mundo que particularmente imaginamos. El primero revela el mundo que no queremos y el otro es el que agoniza como consecuencia del anterior.

Un ejemplo de esto último lo encontramos en la semántica de algunos nombres de embarcaciones de la pesca artesanal. Embarcaciones bautizadas con nombres de personas, especialmente de mujeres como “Beatriz” o “Nueva Pilar”, parecen inspirarse en la necesidad humana de prolongar lo familiar o querido al espacio de trabajo y sentirse acompañado durante las largas horas de faena. Nombres de santos, como los de “San Pedro” o “Virxe do Carmen”, reflejan la humildad de ser protegidos por el más allá de todo lo azaroso e indomeñable. También encontramos nombres extraídos del medio natural como “Maruxía”, “Bruma” o “Estrella de Mar”, en los que se plasma la vocación de armonizarse con la naturaleza y confundirse con ella. Un largo etcétera que inspira el deseo de establecer un estrecho vínculo afectivo, de agradecimiento o de protección, entre la actividad pesquera que desarrollan y el ecosistema marino que los acoge. Una relación de respeto.

Nombres de grandes buques, algunos ya históricos, que se dedican al transporte marítimo en sus diferentes formas como “Titanic”, “Poseidón”, “Polycommander” o “Prestige” hacen referencia a dioses, semidioses,… a autoridad o celebridad. Son nombres desafiantes, propios de máquinas enérgicas, más fuertes que la naturaleza a la que tratan de dominar. Más poderosas que el propio hombre que las diseña y construye. Son nombres arrogantes y soberbios que contrastan con aquellos otros que podemos leer en las embarcaciones fondeadas en nuestros pequeños puertos pesqueros. En uno de ellos, uno muy próximo, está el “Dichoso”, uno de los más pequeños. No se precisa ser grande y titánico para sentirse orgulloso.

Se trata de dos mundos asimétricos. Dos formas de concebir el mundo y de habitarlo. No sólo los separa la escala y los objetivos que persiguen, sino también una diferente forma de comprender la naturaleza y de relacionarse con ella. Los pescadores artesanales llevan miles de años viviendo de la misma actividad y continúan, aunque su futuro ahora sea aciago. El haber llegado hasta aquí es un indicador del éxito del modelo económico por el que apuestan. No necesitan mucho para vivir y tampoco renuncian al desarrollo, pero lo adjetivan. Son los primeros en darse cuenta de que la sostenibilidad debe ser, en estos tiempos y en todos, el concepto que guíe su forma de relacionarse con la naturaleza y con los demás seres humanos. Sin embargo, estamos en el apogeo de una era en la cual la codicia ha sido legitimada. La era de la ingeniería financiera, del mercado de futuros, de la especulación y de la maximización de beneficios a costa de la sociedad y de la naturaleza. Bajo este paradigma, según el cual el hombre está al servicio de la economía y no la economía al servicio del hombre, otros Prestiges son posibles. ¿Hasta cuándo?

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Acerca de fundacionlonxanet

"Un mar y un mundo sostenibles todavía son posibles si trabajamos muy estrechamente con los pescadores artesanales en aras de su sostenibilidad social, económica y ambiental"
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